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Seguridad pública

Prevenir el delito desde el municipio: estrategias de planeamiento y diseño de las ciudades

Aunque la CPTED pareciera no impedir directamente el delito, los cambios que propone ayudan a disuadir al posible delincuente.

Hablar de planeamiento y diseño para prevenir el delito suena a una utopía primermundista en el contexto de las ciudades bonaerenses y particularmente en Necochea, donde nada está planeado y la ciudad crece por vía de excepción, pero en más de 50 países alrededor del mundo actúan en la prevención del delito a través del diseño ambiental.

En este contexto, las estrategias buscan influir en las decisiones de los potenciales delincuentes. Se trata de intervenciones del entorno urbano, desde la utilización estratégica de arbustos hasta la forma de construir un barrio entero, o tratar que la calle se pueda controlar desde las casas. Las comunidades son partícipes del proceso como vigilantes naturales lo hace bajar la percepción de inseguridad y aumenta la cohesión comunitaria y la habitabilidad de los entornos donde se aplica.

En la plataforma de evidencias del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se explica cómo el diseño urbano-ambiental y la arquitectura en la construcción de entornos agradables que fomenten la convivencia y la sensación de seguridad hoy constituyen un área de prevención de la violencia en sí misma.

¿De qué hablamos cuando planteamos estrategias urbanas en la prevención del delito?

En este aspecto, se trata de estrategias en las que se emplea la denominada vigilancia natural: calles con mejor flujo peatonal y ciclista, ventanas de las casas con vista a las calles y persianas abiertas, tráfico vigilante, reducción de lugares para esconderse, recepciones transparentes en edificios, buena iluminación que no encandile en zonas críticas y sin puntos ciegos, en vías peatonales luces para que se vean las caras de las personas, entre otras. Y esto se puede complementar con medidas mecánicas como cámaras.

Otra de las estrategias es el control natural de los accesos, que sirve para diferenciar espacios públicos de privados y bajar el delito. En la práctica, esto implica, por ejemplo, que haya un único punto de entrada, identificable, un camino claro a la recepción de edificios, baños públicos sin doble puerta, plantas espinosas bajo ventanas bajas, eliminar diseños con acceso a través del techo, no incluir puerta entre el patio delantero y trasero, poner cercos sin plantas para que no que impidan la interacción con vecinos, cercos altos y sólidos para separar las residencias de las veredas, que no bloqueen la visión.

En relación con lo anterior, también se emplean estrategias de refuerzo natural del territorio, es decir, se establecen límites a la propiedad mediante cercos, vallas, señales, iluminación y plantas, con especial énfasis en el mantenimiento de estos aspectos. Todo esto ayuda a que las personas se sientan más seguras y los potenciales delincuentes perciban el riesgo de detección o aprehensión, a la vez que fomenta el apoyo entre vecinos.

Desafíos y resultados

Aunque la CPTED pareciera no impedir directamente el delito, los cambios que propone ayudan a disuadir al posible delincuente.

Según el informe del BID mencionado, programas como CPTED reducen los índices de violencia y aumentan la sensación de seguridad de las personas. Al analizar las estrategias de la vigilancia orientada a problemas (un abordaje específico que identifica y analiza problemas delictivos, y que es conocido como POP, por sus siglas en inglés) el informe advierte que en el 57 por ciento de los casos exitosos, los policías aplicaron la planificación urbana, con algún tipo de cambio en el entorno físico, y con esto disminuyeron episodios de violencia.

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