Política
Reorganización

¡A salvar los trapos! Radicales impulsan una apertura a la comunidad en Quequén

"Hay que ganar la calle" una frase que suena como un mantra, como la panacea de los radicales necochenses, la verdad revelada que por fin los va a conducir "como bandera a la victoria".

Si algo saben los radicales además de trenzarse en internas sin cuartel, es levantar los pedazos rotos en cada elección perdida, señalar al entorno del candidato por las cosas que se hicieron mal y prometerse unos a otros que la próxima será distinta; que la próxima la ganan.

La realidad indica que el radicalismo necesita un cambio radical (valga la redundancia) en su política interna, en su relación con la comunidad y en sus programas de gobierno. Del 83' a esta parte la Unión Cívica Radical llegó a gobernar el municipio entre los años 2003 a 2011 de la mano de Daniel Molina.

A partir de ese momento, lo más cerca que arrimaron a la intendencia fue en el 2019 cuando formaron parte de la alianza que llevó al triunfo a Arturo Rojas, pero incluso antes de que asuma el cargo pegaron el portazo.

"Hay que ganar la calle" una frase que suena como un mantra, como la panacea de los radicales necochenses, la verdad revelada que por fin los va a conducir "como bandera a la victoria".

En esa dirección, un grupo de militantes entre los que destacan Walter Bravo, casi precandidato a intendente y los concejales Alejandro Bidegain y Adriana Pérez, impulsan una apertura a la comunidad desde el subcomité de Quequén, el histórico "Gabino Goicoechea".

Con una serie de actividades gratuitas que van desde talleres de arte de reciclado para adultos mayores, Karate, clases de crochet y gimnasia a un espacio de asistencia alimentaria que realiza una rama de la Iglesia Evangélica los días sábados hasta la incorporación de la Escuela Primaria de Adultos CEA 702.

Si bien "no siempre gana el que pega primero", este proyecto es una bocanada de aire para un radicalismo que necesita de manera urgente el reconocimiento del vecino, inserción en la vida diaria de la ciudad y fundamentalmente sangre joven. Aunque suena duro, el tiempo pasa y aquella generación 83' que supo tener sueños e ideales y sigue pisando fuerte dentro del partido, se ha convertido en un puñado de dinosaurios que protegen sus intereses particulares.

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