Las escuelas restringen el uso de celulares en clase y reabren el debate sobre su impacto en el aprendizaje
En distintas escuelas de Necochea, equipos directivos comenzaron a aplicar restricciones al uso de celulares dentro del aula, una decisión que volvió a poner en discusión el lugar que ocupan los teléfonos en el proceso educativo. Lo que en un primer momento aparecía como una herramienta útil para acceder a información y materiales digitales, con el tiempo empezó a generar inquietudes por su impacto en la concentración de los estudiantes.
En muchas aulas del distrito el celular forma parte de la rutina diaria. Puede utilizarse para buscar contenidos, resolver consignas o acceder a plataformas educativas, pero docentes y directivos advierten que también introduce un nivel constante de distracción que altera la dinámica de las clases y dificulta la continuidad de las actividades pedagógicas.
La jefa distrital de Educación, Guillermina Calafatich, explicó que algunas instituciones decidieron avanzar con acuerdos para limitar el uso del teléfono durante las horas de clase.
Según indicó, la medida busca recuperar la interacción directa entre estudiantes y docentes y mejorar las condiciones de atención dentro del aula. “Acordamos que no se usen teléfonos en el aula porque es una necesidad que surgió de los propios chicos”, señaló al referirse a las experiencias que ya se están implementando en varias escuelas.
El debate también se apoya en datos recientes sobre el impacto de la hiperconectividad en el aprendizaje. Un informe del Observatorio Argentinos por la Educación, basado en resultados de las pruebas PISA, indica que el 54 por ciento de los estudiantes argentinos de 15 años reconoce distraerse con el celular durante las clases, mientras que un 46% afirma perder la concentración por el uso que hacen sus propios compañeros.
Los investigadores advierten que la presencia permanente de dispositivos digitales dentro del aula está asociada con menores niveles de rendimiento académico, especialmente en áreas como matemática. La interrupción constante de la atención y la fragmentación del tiempo de estudio aparecen como factores que dificultan la comprensión de contenidos más complejos.
Además del impacto en el rendimiento escolar, especialistas en educación también advierten cambios en las formas de interacción entre los alumnos. Cuando gran parte de la atención se concentra en las pantallas, disminuyen el diálogo, el intercambio de ideas y el trabajo colectivo, aspectos centrales en la construcción del aprendizaje dentro del aula.
Frente a este escenario, el desafío para las escuelas no parece pasar por eliminar la tecnología, sino por redefinir su lugar dentro de la educación. El celular puede ser una herramienta útil para acceder a información y recursos digitales, pero su uso indiscriminado también puede convertirse en un obstáculo para la atención, la reflexión y el intercambio entre estudiantes.








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