Opinión
Análisis

Situación del transporte de carga de cereales relatada en primera persona

Un empresario transportista analizó la situación económica que atraviesa el sector.

Por Mario Orlando Medici (*)

Permanentemente leemos o escuchamos en diarios y medios de que la actividad del transporte de cargas es la responsable de los altos costos en nuestra economía. En el caso de la actividad que desarrollo, el transporte de cereales, es más que evidente el deterioro en nuestra rentabilidad.

Me tome el atrevimiento de hacer un análisis de situación que detallo de la siguiente manera: tomaré la pizarra de cereales Rosario de fines de diciembre de 2017 y la pizarra del día 11 de mayo de 2018.

Espero contribuir a aclarar algunas creencia o dichos, los cuales creo que tienen como intención estigmatizar al rubro y crear falsas realidades en la búsqueda de mayores ganancias por todo el sector agroexportador.

Trigo diciembre 2017: 30 toneladas de carga, 88.500 pesos

Soja diciembre 2017: 30 toneladas de carga, 141.600 pesos

Trigo mayo 2018: 30 toneladas de carga, 171.000 pesos

Soja mayo 2018: 30 toneladas de carga, 213.000 pesos

Análisis

Estos datos nos dice que el trigo desde fines de diciembre a la fecha obtuvo un significativo incremento en su precio y la soja tampoco se ha quedado atrás dada su relación con el dólar al ser un bien de exportación.

¿Que nos indican estos datos? Que estas subas se trasladan a precios pero no se ven reflejadas en las actividades que prestan servicios como es el transporte de dichos productos.

Si tomamos las 30 toneladas de diciembre 2017 con la tarifa por km de ese momento también nos va a dar que un viaje de trigo de 30 toneladas por una distancia de 100 km le costaba al productor el 10.46 por ciento de sus ingresos por esa venta y en el caso de la soja le costaba para la misma distancia y toneladas transportadas el 6.54 por ciento.

Si tomamos también las 30 toneladas al día 11 de mayo de 2018 para un viaje también de 100 km por la tarifa vigente a la fecha nos a dar que para el trigo el costo al productor es del 5.97 por ciento y un viaje de soja el 4.80 del valor de la mercadería transportada, estos números reflejarían una situación ideal que en la práctica no ocurre en un 90 por ciento.

La realidad nos indica que la tarifa para esa distancia de 100 km que debiera ser de 10214 pesos para las 30 toneladas transportadas, en el mejor de los casos se pague 9192.60 pesos con lo que al productor le representaría para un viaje de trigo el 5.38 por ciento del valor de la mercadería y un viaje de soja el 4.31 por ciento.

Si trasladáramos el valor de la mercadería transportada a la tarifa que se debería cobrar dado que el trigo se incrementó en un 93.35 y la soja en un 51 por ciento, el precio para esos 100 km debería ser tomando solo el precio de la soja por una cuestión estacional de 465.99 por tonelada con lo que un viaje debería costar a la fecha por las mismas toneladas y distancia 13980 por ciento.

La diferencia entre los 13980 pesos que deberíamos cobrar y los 9190 pesos que se cobran, hacen a una brutal transferencia de recursos al sector del campo, sector que ya ha sido beneficiado además con la quita de retenciones y algunos beneficios más.

Esta pérdida de ganancia impacta con fuerza en nuestra actividad, a lo que también debemos sumarle la alta inflación reinante, el cobro de las facturas emitidas a 50 días y más, pagando tasas de interés del 60 por ciento en los bancos y el 150 por ciento en la actividad privada para financiarnos.

A lo antes descripto debemos sumarle la perdida de viajes por cuestiones climáticas, a la no venta del cereal por la permanente suba del dólar, a no poder trasladar cereal a secar por el costo de las tarifas del gas, etcétera.

Como vengo insistiendo, nuestra actividad no tiene una cláusula de ajuste automático ni ninguna maquinita para remarcar como sí lo tienen el resto de las actividades comerciales o de servicios.

Estamos sujetos a la arbitrariedad de que alguien nos otorgue un aumento y los aumentos salen de análisis de costos, que en el caso del transporte de cereales desconocemos y tampoco participamos hablando u objetando los mismos.

Nunca tuvimos ninguna participación, solo las entidades a nivel nacional en connivencia con el Gobierno ya que las mismas participan de varios negocios muy rentables, dinero que precisamente salen de los bolsillos de los que dicen representar.

Hoy al transportista de cereales le está resultando por demás dificultoso llevar adelante su actividad y poder tener todas sus obligaciones al día, realidad que impacta también en la actividad comercial de la ciudad.

Vemos también que en el caso del municipio, ha otorgado una moratoria para el pago de impuestos dejando afuera el pago de patentes, como si ello no fuera un impuesto más y no impactara en nuestros bolsillos.

Creo que la gran mayoría por no decir todos quisiéramos estar con nuestros impuestos al día y no tener que pagar intereses en muchos casos usurarios pero la realidad del país está impactando de tal forma que uno tiene que optar aun sabiendo los costos que le costará pagar.

Deseo fervientemente que al país le vaya bien, gobierne quien gobierne y también espero que no se profundicen las desigualdades, está bien que el que invierte como en el caso del campo gane lo que tenga que ganar.

Muchas veces he levantado mi voz para reclamar que le pague el sector exportador lo que verdaderamente vale su mercadería y que no siguieran haciendo aparecer a nuestro Puerto como sucio para seguir aumentado sus ganancias.

Creo que las revanchas no son buenas ni de un lado ni de otro y ellas solo atraen los conflictos, no hay que tirar de la soga más de lo que la soga da.

(*) empresario transportista.

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