Política
Dictadura militar

La hija mayor del represor Bicarelli, una mujer que luchó por conocer su origen y repudió a su padre

La hija mayor del represor Héctor Bicarelli peleó por su derecho de desvincular su identidad de ese apellido.

Las heridas que dejó a su paso la última dictadura cívico-militar no terminan de cerrar. El impacto social, el miedo, el “no te metas" o el "algo habrá hecho" calaron hondo, muy hondo y todavía se suelen escuchar esas palabras. La memoria por los 30.000 detenidos desaparecidos (sí son 30 mil, y aunque fuera solo uno, es demasiado) sigue presente reclamando verdad y justicia.

Para otros, el recuerdo de la dictadura y sus protagonistas trae de la mano tragedias personales, como es el caso de la hija mayor del represor Héctor Bicarelli; una hija no reconocida que reclamó y luchó por su derecho a la identidad, por saber su origen.

Hace casi 10 años la Justicia ordenó los estudios de ADN que confirmaron su filiación y le otorgó el derecho legal de portar el apellido del comisario retirado. Tras tener la confirmación de su origen, repudió a su padre biológico y ya es dueña de un nuevo documento de identidad que la liberó de cargar con el nombre de quien fue la mano ejecutora de la dictadura militar en nuestro distrito.

Prefiere no dar su nombre, todavía están frescos en su memoria los insultos, los desplantes, el miedo, la vergüenza, las amenazas, los "compañeros de armas" de Bicarelli rondando su casa, metiéndola presa por nada. De la mano de la abogada María Inés Germino, "Maine" inició el camino plagado de piedras y escollos para reconstruir su propia historia, hasta que finalmente la jueza Alejandra Manis autorizó el ADN que confirmó su identidad.

Ese día, Bicarelli, que estaba detenido en Mar del Plata por delitos de lesa humanidad, fue llevado en carro de asalto y esposado al juzgado donde se realizaron las extracciones de las muestras de sangre. Fiel a su estilo, insultó, amenazó, vociferó. El resultado no dejó lugar a dudas, esta mujer de 55 años es su hija mayor: "Fuiste menos que una paja" fueron las primeras palabras de su padre biológico.

Su madre le contó que su nacimiento fue el resultado de una violación y que el represor siempre supo de su existencia, pero la ignoró y la negó. Las presiones y amenazas la obligaron a abandonar Necochea y radicarse en otra ciudad.

Decidió no llevar el apellido Bicarelli: "No quiero llevar el apellido de un asesino y violador, luché por mi derecho a la identidad", y así da vuelta la página con su nuevo nombre: "el que me corresponde, el definitivo".

Veintidós detenidos desaparecidos fueron el saldo que dejó el reino del terror implantado en la ciudad por el ex comisario Bicarelli y el coronel retirado Jorge Toccalino bajo la mirada cómplice de Vicente Percario, comisionado de la más sangrienta dictadura militar de la historia argentina.

Estos personajes participaron activamente en los grupos de tareas que secuestraron y torturaron a Claudio de Acha, Amílcar Severo Fuentes, Edgardo Fuentes, Daniel Garramone, María Beatriz García, Susana Haristeguy, Saturnino Vicente Ianni, Roberto Ibáñez, Roberto Lorenzo, Aldo Malmierca y Dora Rita Mercero.

También Felipe Miyares, Rubén Molina, Roberto Porfirio, Alfredo Reym, José Riccheza, Graciela Sagués, Luis Alberto Sotuyo, Edirma Vieytes y María de las Mercedes Zabala.

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