Panorama Político de Necochea
Cambios

El Hospital municipal, blanco de las críticas de la oposición

Lo que no pudo lograr la pandemia, lo consiguió la campaña electoral. La oposición se acordó de que el hospital existe. (Dibujo: NOVA)

Mientras el Presidente de la Nación se sacaban fotos celebrando con amigos, en los hospitales se desarrollaba una batalla brutal entre la vida y la muerte. En Necochea un puñado de profesionales y trabajadores dieron la pelea más heroica jamás vista.

Y los concejales estaban calladitos, chatitos como sartén discutiendo cómo se desarrollarían las sesiones, los beneficios de sesiones virtuales y el arte de la quinta podología felina. Pero del hospital y sus trabajadores no hablaron.

Sí trataron de embarrar la cancha con las vacunas intentando recrear el escandalete del vacunatorio VIP de Ginés Gonzales García en nuestra ciudad pero la jugada se les dio vuelta: dejó en evidencia que la concejal de "La Cámpora" que busca la reelección, Andrea Cáceres fue quien tuvo en la mano la lapicera para nombrar al personal de los vacunatorios y que la radical Felicitas Cabretón se inventó una enfermedad para "colarse" en el turno de vacunación y la municipalidad no mojar el pancito en el reparto de turnos.

En la última sesión ordinaria del Concejo Deliberante, el concejal del Frente de Todos-FR, Diego López Rodríguez presentó un pedido de informes para esclarecer la falta de turnos en algunas especializaciones del Hospital Emilio Ferreyra.

Unos días después, Andrea Cáceres, junto al director de PAMI, Gerardo Durán, denunciaron que aunque la prestadora de salud paga al municipio, el servicio de cardiología no se presta al cien por ciento.

La jefa de cardiología del hospital aclaró que hacen lo que pueden, que solo hay dos cardiólogos y la demanda supera los esfuerzos de los profesionales y esta realidad afecta a todo el interior de la provincia de Buenos Aires. Ante esta circunstancia, vale preguntarse por qué PAMI no realiza convenios con efectores privados.

Aunque siempre es alentador que los candidatos se acuerden de la salud de la población y en especial de los jubilados, durante la pandemia se llamaron a un pernicioso silencio y el reclamo a medias de Cáceres es una foto para la gilada.

Por más de un año los afiliados de PAMI recorrieron oficinas y golpearon puertas con sus años y dolencias a cuestas; desde el inicio de la pandemia se suspendieron cirugías programadas, dejaron de atender todas las especializaciones como ortopedia, dermatología, fonoaudiología, por nombrar algunas y ni hablar de aquellos que requerían servicio de hemodinamia y murieron en una cama del hospital esperando que se libere un lugar en cualquier hospital de la provincia.

Tampoco se escuchó a las voces que hoy se levantan ofendidas hablar de los tiempos para acceder a estudios de diagnóstico por imágenes, a un especialista, o la simple visita de rutina a los médicos de cabecera.

Ni siquiera los movilizó la decisión de PAMI de terminar con las internaciones domiciliarias para pacientes crónicos o discapacitados que son enviados a geriátricos, si querés los llamamos residencias para adultos mayores, impidiendo que puedan pasar sus últimos años rodeados de sus familias y afectos.

Apuntar contra el Hospital público en campaña garpa, y más cuando el fantasma del desabastecimiento y colapso que se vivió en la gestión de los que hoy pretenden embarrar la cancha está fresco en la memoria de los necochenses.

La situación de los hospitales de Necochea no es óptima. Mientras la salud privada descanse sobre el sistema de salud público nunca habrá recurso económico ni humano que resista y esa es una discusión a la que hasta ahora le han esquivado el bulto, al igual que a la práctica ilegal, aunque naturalizada, de los médicos y prestadores privados de cobrar un copago, bono o arancel a los afiliados a las obras sociales.

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