Quequén
Persiste el riesgo sanitario

El cereal que Bugando tiró a las calles de tierra está casi listo para la cosecha

Los riesgos sanitarios siguen latentes: olor a podrido, moscas, gusanos amenazan la salud de los vecinos de Quequén. (Foto: NOVA).

A pesar del pedido de informes de los concejales de Unidad Ciudadana, las quejas de los vecinos a través de las redes sociales y las publicaciones periodísticas, el delegado de Quequén, Pablo Bugando, no acusó recibo y no dio explicaciones ni removió el cereal podrido con el que intentó tapar los pozos de las calles de tierra. 

La naturaleza siguió su curso y en poco tiempo el trigo estará listo para cosechar. Más allá de lo ridículo de la situación, los riesgos sanitarios siguen latentes: olor a podrido, moscas, gusanos amenazan la salud de los vecinos de Quequén, a lo que se suma la plaga de roedores que ya forman parte de la fauna urbana de la vecina localidad.  

Además, se suma el riesgo para la seguridad de los ocasionales transeúntes que implica la loma de importantes dimensiones en una calle que no cuenta con iluminación por las noches, convirtiéndose en "una boca de lobos", según indican los vecinos. 

Este monumento a la desidia está ubicado en el barrio La Guillermina, a pocas cuadras de Av. 566 y Circunvalación, paso obligado de los niños que concurren a la Escuela N°40. 

Oportunamente vecinas que gestionan un merendero para los niños del barrio denunciaron la misma situación en las calles 571, 570 a 567, 569, 572.

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