Quequén
Complicado

Pablo Bugando, el delegado que no le escapa a las críticas de los vecinos

Con un 2018 para el olvido, el delegado de Pablo Bugando, busca resguardarse durante 2019.

El delegado de la ciudad, ubicada en el interior de la provincia de Buenos Aires, quien en reiteradas oportunidades fue sujeto fuertes críticas volvió a “mear afuera del tarro”. En vez de hacerse cargo de sus yerros, el delegado de la localidad bonaerense prefirió acusar a los medios de tener intereses económicos y políticos contrarios a la gestión municipal.

Recordemos que Pablo Bugando, pasa gran parte de su jornada laboral haciendo el aguante a la gestión de Facundo López desde las redes sociales, respondiendo e incluso agrediendo a quienes tengan una opinión diferente.

Sin embargo, eso no lo alejó de los ojos de la crítica dado que allegados al funcionario, aseguran que “el 2018 no fue un buen año para él”. La queja recurrente de los vecinos ha sido la falta de agua en importantes sectores de Quequén, pero él se lava las manos diciendo que es por las bajas de tensión en la energía eléctrica, cuestión que ha sido desmentida por técnicos de la Cooperativa Eléctrica.

Mientras que, las calles de tierra le generaron otro dolor de cabeza, dado que en días de lluvia los vecinos quedan incomunicados e inhabilitados incluso para ingresar a determinados barrios.  

Una gestión atada con alambre

La falta de cuidado sobre los espacios públicos quedó en evidencia cuando un niño resultó malherido al tratar de utilizar un tobogán en la plaza "3 de agosto" de Quequén. El pequeño sufrió un doloroso y profundo corte en el cuádriceps, a raíz del estado que presentado el juego; como resultado el menor tuvo que ser asistido quirúrgicamente.

En ese momento Bugando se lavó las manos y solo aclaró que la plaza estaba a cargo de la Asociación Playas de Quequén y, además, señaló que el espacio era apadrinado por el Consorcio de Gestión del Puerto, desentendiéndose totalmente de su responsabilidad.

Sin embargo, esta no fue la primera vez donde el delegado quedó en el ojo de la tormenta, dado que también pasó por un Concejo en Comisión y carga con una denuncia penal presentada por ediles de la oposición, quienes lo apuntaron por la extracción de arena de forma ilegal de la bajada pública de 502 y 521.

En ese caso, el funcionario "se hizo cargo del error" y explicaron que hubo un exceso de "voluntarismo", mostrando un completo desconocimiento de las formas y pasos administrativos que competen a la gestión y particularmente de las regulaciones nacionales, provinciales e incluso de la legislación local para la extracción de arena que establece que toda la que sea proveniente de la limpieza de calles y entradas públicas debe ser devuelta a la playa.

Una fuente cercana a la empresa que realizaba las extracciones indicó que el acuerdo de palabra con la delegación de Quequén establecía que aportarían las máquinas y camiones, a cambio de la arena recolectada. La cual trascendió que, lue luego era vendida a un costo significativamente menor al de mercado que ronda los 6 mil pesos por batea, lo que habría molestado a empresarios de la competencia que alertaron a los concejales de la situación.

Para ponerle la cereza al postre, en lo que es una gestión donde impera la improvisación, un cartel viejo y despintado alerta que está prohibido el tránsito sobre la arena, y montículos de piedras y basura son la barrera que impide el paso hacia la costa, situación que fue reconocida por el propio delegado al decir que "la acumulación de la suciedad y las piedras que saca las deja a un costado".

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