Opinión
Comunicado

La Okupa explica la situación vivida tras la irrupción de la Policía en el Centro Cultural

El jueves 29 fue clausurado el Centro Cultural la Okupa.

Desde el equipo de la Okupa emitimos este comunicado a fin de desmentir a los medios de desinformación que se han estado encargando de difundir datos erróneos estos últimos días.

El jueves 29, en horas de la tarde, nos cayeron al espacio un montón de milicos, policía científica, con trajes de robocop y fierros de los grandes, en una clara actitud intimidatoria, y procedieron a hacer un “allanamiento y registro del domicilio”.

En ese momento se encontraban presentes dos de los compañeros del espacio de entrenamiento para artistas itinerantes “Garrá la pala” de los jueves. Nadie fue detenido y nadie fue desalojado.

Baltazar y Charly no son usurpadores, son talleristas. Eran las personas que justo estaban ahí y fueron obligadas a identificarse y firmar el papel bajo amenaza de detención.

En la Okupa realizamos actividades públicas y gratuitas. Sostenemos eventos culturales. Apostamos al arte popular y callejero. Somos autogestivos e independientes. Arreglamos sillas de ruedas ad honorem en el taller de los miércoles. Fomentamos el desarrollo y la difusión de expresiones artísticas libertarias.

Somos un colectivo que agarramos una esquina abandonada y en ruinas y la levantamos desde el piso. Nos metimos por un vidrio que encontramos ya roto y lo arreglamos. “Cambiamos” la única cerradura que hay porque no teníamos picaporte.

Sacamos toneladas de mugre, pintamos las paredes, arreglamos los baños y la conexión eléctrica (jamás nos colgamos de la luz), pusimos plantas y un montón de amor y de energía para convertir un nido de ratas en un espacio cultural.

Aún cuando en esta coyuntura de saqueo y explotación hay tanta gente viviendo en la calle y tantos techos posibles prohibidos, cerrados, esperando a que los especuladores inmobiliarios y los efectores de in-justicia se repartan la torta entre ellos, nunca usamos la Okupa para vivir.

Aún cuando ninguno de nosotros llegamos a fin de mes y contamos chirolas todos los días para comer, no usamos la Okupa para lucrar tampoco. Señor, señora ¿Quiere pensarnos delincuentes? Adelante.

Esta esquina no tiene dueño. Está en quiebra, esperando que los peces gordos y las cucarachas escondidas detrás de los escritorios pitucos de la ciudad se pongan de acuerdo a ver quién se queda con cuánto. Los acreedores de la deuda que dejaron los anteriores dueños, esperando también, a que se venda.

Mientras tanto le dimos vida. Mientras tanto, la vecina que al principio le caíamos mal, entra un ratito a charlar. Mientras tanto, salimos a vender una rifa para pintar las paredes que faltan.

Mientras tanto, seguimos abriendo talleres en la grilla y compartiendo facturas que nos regalan de panadería10 mientras debatimos la peli del cine debate de los viernes. Mientras tanto, esperamos también.

Esperamos a que los fanáticos de la propiedad privada se den cuenta que hay mucho más allá de su vida burguesa y egoísta; que repiensen eso de que como no le pagamos un peso a un dueño que no existe por estar ahí adentro, está todo mal y no podemos. Esperamos a que se den cuenta del absurdo en que nos han acostumbrado a creer.

Para nosotros no hay casas abandonadas. Hay gente abandonada. Hay derechos abandonados.

Denunciamos la exposición innecesaria que hizo el medio Canal 11 de nuestros dos compañeros y la mentira: nadie fue detenido. La policía vino, checkeó, les hizo firmar y se fue. Después pasaron el parte a los medios para aquietar las aguas de los quejosos que se sienten incómodos con nuestra presencia en esa esquina. Ni Carlos ni Baltazar estaban usurpando. Estaban entrenando.

La OKUPA sigue. Y vamos a seguir tanto como podamos.